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No son dos sino muchos

lunes, 14 de marzo de 2011

la noche no se acaba cuando duermes
sigue dándote patadas quitándote las mantas
para darle calor a las mujeres en los parques
en algún lugar se produce una escisión
un corte de cuchillo de carne de psiquiatra
que no sangra más que algo parecido a la aspirina
efervescente una parálisis como en los ordenadores
cuando el dedo que los toca es tembloroso
hay empresas en quiebra por la sola razón
de que yo no sepa despertarme me refiero
a la imposibilidad matemática de ser el mismo
que yace junto a los cordones deshechos
en esta habitación con tanto desaliño
y ese otro que se ata los cordones en la calle
esperando que la luna vomite sobre las azoteas
y el olor de su perfume alfombre las esquinas
con un gato de mujer en la sombra
nada puede suceder si yo no existo
igual que cada niño y su recreo que el espejo
y las mentiras que los domadores de leones
y la sonrisa de un loco porque si parpadeas nada cambia
y la noche sin ti es como un guiño que nadie ve
así que te vas entero y descansado con el cuerpo
como un cadáver al que no hay que contarle lo que ha sido
mientras todas las mujeres hacen el amor de forma sucia
desnudas en el filo de una hoja desmaquillándose
dentro de las pesadillas de los jóvenes mimos
tú no lo sabes porque no has dejado a nadie
que te sustituya ni de forma abreviada ni por afán
de protagonismo ni porque tropezaste ligeramente
antes de pasar por delante de cualquier escenario
la pregunta que te haces es si la noche acaba
cuando te despiertas o cuando ves que los demás
no han dormido la respuesta que te das tiene frío.

Gitana

lunes, 7 de marzo de 2011

me sabes rezagado

perfectamente tibio en todo lo que adorno
y te aprovechas

de que aún llevo el abrigo
y las huellas que se quedan del tráfico
y los duros transeúntes
y las nuevas especies de matorral

que han conquistado los barrios
y mis piernas…

sin ropa por supuesto
que no hay piel
como una gitana que vendiese
el tiempo que detesta el atardecer
que le sobra al color de sus mejillas

me dejas decir vaguedades
condescendiente y animal

aburrida

en la puerta de mi casa
aunque presiento que ya estás del todo dentro
dominando los cajones y los goznes
observando los objetos
que cobran entonces una especial quietud

no sé cómo explicarlo parece que llevaran meses
en el lugar equivocado
y me urge que se muevan
y que también pueda moverme

y te abra paso a las estancias más recónditas
todo esto lo pienso
ya desde el sonido de tus pasos casi lejos
mientras la puerta te persigue
y ni siquiera yo puedo saber
si entro o salgo
si también soy un objeto
desocupado por no decir inhóspito

sin ropa por supuesto
que no hay piel
es lo que dije

escuchándote todavía con un rumor
de diapasón nocturno
de final de novela
sin piel no hay castigo.

La dirección de las piedras

lunes, 21 de febrero de 2011

como tiraba piedras a una botella

había que darle
no demasiado cerca
porque el mérito siempre está
en la distancia

romper los corazones
salir corriendo

de niño todo es emocionante
a veces las piedras
caían sobre mí
pero mi corazón

no era de vidrio
todavía

preparar las botellas
era igual que preparar una cena
con una chica hermosa

no demasiado cerca

un cosquilleo como un caracol que sonríe
o un timbre que suena
a veces las piedras caían
sobre mí
porque apuntaba demasiado alto

olvidaba los comienzos las recetas
nunca el vino

las botellas siempre
siempre estaban

vacías.

El último botón

lunes, 14 de febrero de 2011

…diciendo siempre tonterías
porque ya sabes que cualquier sitio
es buena idea

porque todos los domingos
se suicidan en febrero
sabes que a la gente
hay que mirarla con ropa

a mí me da lo mismo
yo con ropa puedo estar menos confuso
tomarme a la ligera

el mensaje abstracto de tus ojos
el tiempo que declina
las pegatinas que prometen tus dedos laicos

yo soy un hombre
vestido
pero puedo estar cambiando
los demás no se dan cuenta
porque se derramó el café en sus planes

y me ven quitarme la chaqueta
como cualquier otro
acercarme demasiado

parece que busco en tu escote
el truco que olvidó un viejo mago

me pregunto si podré desabrochar el frío
lo demás es tan superfluo
cualquier sitio
de tu cuerpo es buena idea

siempre y cuando no esté yo
tú no estés

perdiendo el hilo en los ojales
manipulando el sabor de mi boca
con un rastro de uvas

en realidad quiero pensar
que todos hacemos lo mismo
y nadie se desviste hasta el próximo verano
deja tus manos quietas

el último botón
es el que abriga.

Higiene

miércoles, 9 de febrero de 2011

solamente voy a probar
que el otoño dura un tiempo
respirando la niebla
de la ducha

caminando desnudo por un londres
inequívoco
de jabones y ranas
llenando de churretes
las palabras más limpias

al final voy a dejar que tiemblen
mis rodillas
como una toalla que resbala

escribir solo una gota
poca cosa
que se orine en el invierno si no llega
y se demore en los cristales

en tu espalda

Tejados

martes, 11 de mayo de 2010

es un juego pero si pudiera
con mis manos
hacer el molde de la lluvia subir
a tu tejado y llamar despacio
como lo hacen las gotas

y los vendedores de enciclopedias
(el saber en veinte tomos y
no es suficiente para definir tu sorpresa)

de todos modos ahora que no llueve
sería escandaloso andar trepando

esperando el futuro
que parece que siempre tarda en llegar
no como los productos caducados
o las sesiones en los cines matinales

de noche tu sombra
agranda los contornos por eso vivo
(es un decir
una calle que aparece nada más
en los mapas de extranjeros despistados)

digo que vivo (y no quiero repetirme)
con las luces apagadas
mirando el tiempo

en la escarcha de los cristales (ahora
que lo pienso mirar la vida
en los cristales empañados

puede producir un reflejo introspectivo
y engañoso de uno mismo
como cataratas en los sueños o una mancha
que no supe limpiar bien

a la altura del corazón
a no ser que distraiga mi atención
una mosca que resbala y me dé por las metáforas estúpidas)

pero hablaba del tiempo
porque en todos los periódicos
amenazan con tormentas

los sábados sobre todo y los domingos
justo cuando dios te mira en la ducha
y yo te pienso como un adivino ciego
pero ahora que es martes
(los martes tienen el hermoso don
de no servir para nada)

aparece un sol pintado hasta las tantas

y no estarás despierta
porque nada desaparece si no cierras los ojos
(lo real es tan efímero que a veces
no sucede)

retomo los principios y no sé si mis manos
podrán trocarse en polvo de luz
o luz en polvo como la leche iluminada

ahora que estaban acostumbrándose
a la humedad de no tocarte a resbalar
en el musgo de los tejados (qué bello
es soñarte a la intemperie)

donde un gato espera agazapado
a que haga un nido un ruiseñor
en cualquier parte o en ninguna.

Thomas Hustbury, carnívoro

miércoles, 21 de abril de 2010

thomas hustbury carnívoro
por parte de madre diezmó la población
de renos la población de alces un problema

para toda una nación peligra

el transporte en trineo
para el próximo invierno sus
conciudadanos

alarmados por la escasez
se plantean retirar aquellas señales
de tráfico
que limitan la velocidad de los conductores

junto a las reservas naturales

proponen como es normal encarcelar
a thomas hustbury carnívoro
de vientre homicida su esposa
dependienta en una peletería

recibe condolencias del ministro compra furtivamente
sin demasiada convicción toneladas
de acelgas

acudirán cientos de vegetarianos
con gafas de pasta negra perillas
de lana natural
cientos de gorras a cuadros asfixian los percheros
se hablará de temas de actualidad

greenpeace
se persona en forma de ballena
en un intento precario de convertir
a thomas hustbury carnívoro irresoluto

en un hombre de bien durante una cena
sorpresa

la ayuda humanitaria de los países con
excedentes de carnes
llegará el viernes de cuaresma

en un vuelo fletado para la ocasión
la adaptación de los bisontes es fundamental
algunos se preguntan si papá Noel sabrá guiarlos

parece que no entienden el idioma
se resquebrajan las más puras tradiciones
thomas
hustbury
carnívoro con el vientre aburrido de acelgas
se come a su mujer
y a tres vegetarianos el resto huye
en un trineo tirado por un perro flaco finalmente

el ejército tomará cartas en el asunto
thomas hustbury carnívoro
indigesto

es abatido en plena orgía devoradora
los bisontes campan a sus anchas y
se niegan a ceder a los enganches
se suprimen pues las navidades

como ya te dije no habrá regalos este año
hijo mío.

Poema vello

martes, 6 de abril de 2010

cómo puede ser que habites esas piernas
y falte la caricia
recuerdo alguna vez
mirando tus tobillos desnatados

yo no supe si el pespunte
que dejaban tus calcetines dispares

era el trazo de una carretera
entre verdes corpóreos

o tu vello
tan hirsuto (que siempre se mueve
al trasluz del viento
y balancea los terremotos
en mis ojos permanentes) con un sentido exacto
tu vello digo
de lo negro

y de lo hermoso hacia la tarde
hacía

caer las hojas de los árboles
como si por primera vez cayeran
las hojas
de los árboles.

Otro igual

martes, 23 de marzo de 2010

adónde vamos a llegar
y las alemanas paseándose en bikini
mi abuelo regalaba bombones
a las cajeras de todos los supermercados

no podían huir lo mismo
que en una trinchera mi abuelo disparaba
bombones
y a veces también coplillas
que no había aprendido a olvidar
en un susurro de dientes postizos
mirándonos a todos en blanco y negro

durmiéndose a ratos

siempre que alguien te dice la verdad
te engaña siempre me decía

contaba

de la guerra también de los reyes magos
porque alguien le dijo que las muchachas
traían los regalos en los pechos

suspiraba antes de morir después
ya no
porque se fue a buscarle las piernas a la muerte
con un bastón doblado y no quiso llevarse
el semáforo y el bar

donde todas las tardes tomaba un café
y mojaba su baba y su deseo
de ser como todos otra vez joven y

reía con una risa de hombre que ensaya
esperando un beso

las bromas
que las muchachas dejaban
como por descuido a su lado

me daba veinte duros nunca
mires a los ojos de la mujer que amas
o estarás perdido me decía
se acordaba de los nombres de los perros que tuvo

tal vez también de mi abuela
y no lo vi llorar aunque se inflaba por dentro
como llenándose de una gota grande

si le regañaban sus hijas si
la comida tenía un ligero sabor a nada si
notaba la ausencia de algunas palabras

le gustaban las morenas dicen
que me parezco a él

aunque no desprecio a las rubias no tengo
perro
no tomo
café
no me detengo
en los semáforos.

De noche es el sitio

domingo, 7 de marzo de 2010

el terror siempre es nocturno
y no duerme en ciudades amuralladas
ahora comienzo a saber
que construyo piedras que se deshacen en humo

y es así
y demoro tanto los minutos
que parece que el tiempo sabe a chicle
todas estas piernas que poseo

huyen en desbandada
igual que corderos rotos

me contabas cuentos
recuerdas
con los dedos extintos y mientras
en tu cintura ardían todos los fantasmas
a veces me dejabas hacer

alguna pirueta en tus labios
te tocaba
como los árboles se enredan en el agua
con unas manos que me dejaban atrás
deshaciendo un camino
o demorándome como tantas veces en el mismo futuro

hay quien dice que lo peor de uno mismo
es sentirse un extraño
no cerrar nunca los ojos
para que el sueño no escale las murallas

y te deje junto a las puertas de una mujer blanca
de dientes podridos
y medias robadas

que se sienta a tu lado como un dolor prestado
hasta que te haces un hombre
de verdad.

Jardinero fiel

martes, 15 de diciembre de 2009

aparentemente te recuerdo
con las medias corridas
un ligero vaivén
minúsculo engarzado en una gota de nada

eso todos los días
antes del desayuno cuando
las rosas pierden con un susurro el aroma
dicen que el alma

(allí donde todos ven rosas lo sé
y espinas y algún corazón
atravesado y el amor qué lindo
yo solo veo
al jardinero.)

11:00 p.m. 1:30 a.m.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Claro que después de esta noche
la cerveza tendría un sabor distinto,
algo más metálico y también de vaso sucio.
Por si quedaba alguna duda tocó su cara
como se toca un espejo roto, los días
que no terminan bien nunca terminan

y esta noche aún movía su rabo
como escondiéndose debajo de una piedra.
Claro que antes todo había sido distinto
y entonces no eran los gatos del tejado
más que cometas que depositó el viento,
había bebido un poco y se movía desde la niebla,
con esquirlas blandas en los ojos

y una propensión desnuda al beso.
Claro que después alguien derramaría algunas gotas
y no de lluvia y dentro de los zapatos
empezó a hacer frío. Siempre las muecas
con el rímel corrido quedan mal
pero a veces trazan el perfil de uno mismo
y es peor. Por si acaso miró sus manos
y encontró una burbuja que pesaba un poco,
como un anillo que quiere evitarse.

Claro que antes no lo había observado
y por eso las paredes tenían un tacto suave,
el sillón tenía un tacto suave,
la piel no pero nadie se fija en eso a no ser
que tenga un sonido de navaja o que aparezca

un poco de barro en el filo de las mantas.

A pesar de todo, el espacio que deja la incertidumbre
lo llena la propia incertidumbre,
(a veces también el eco de dos copas chocando).
Claro que después tendría que dar explicaciones,
no bajo la tensa luz de unos focos,
hoy es todo más sencillo, más bien alejado en sombra,

pero quién entiende los objetos clandestinos,
las palabras clandestinas, los rostros que se miran
tanto rato que al final dejan de verse.
Claro que mucho antes había visto caer su rostro
como quien deshace una cama y para no ser tarde
el invierno que dentro no era

dejaba gotas de rocío en la ventana.
Es entonces cuando pensó que tal vez
pero después se dijo no, y debajo de sus pies
un hilillo de tristeza orilló una copa vaciada en el suelo.
Claro que después alguien apagaría la luna
y los gatos ya eran gatos aunque no huyeron.
Debajo de unas manos se formó despacio un silencio
de puertas cerradas y globos con agujeros

y se quedó ahí, mirando a la noche
que también sabe estar callada si hace falta,
viendo cómo una brisa balanceaba la ropa
que cuelga a veces frágil de los tendederos,
casi siempre con nosotros dentro.

Maquillaje

miércoles, 18 de noviembre de 2009

de repente se sienta
una sala de espera es igual que un andén
igual que un billete de ida con fecha equivocada

coloca recto el abrigo el bolso a su derecha
en el suelo
-queda un poco de lado con el descuido
de una nota de despedida
valora despacio el silencio después llega un perfume
como un sobre delgado

se posa dulcemente en el periódico
página treinta y cinco noticias inter
nacionales el mundo entero arde en sus ojos
retrocede en su límite
y tiembla
con el rencor de los desposeídos

se mueve un poco incómoda el bolso a su lado
como un cajón que guarda una pistola

cuando te mire -lo hará
con todo el cuerpo
también con las preguntas con el vacío
que precede a la ropa interior
y a las palabras-

aparecerá en el tiempo un fugaz maquillaje
que una mano aplica
con fingida destreza

La pecera

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Se posa como un anillo en el agua.
Desde el cristal (una frontera invisible
o el frío que sucede después de un despertar
lejano), los mira arrebatados, besándose,
bebiéndose la sed y un poco a oscuras.

En la esquina un gabán parece dormido
y frota con un dedo que no existe
las gotas de lluvia que empiezan a secarse.

Llegan las palabras como espejos deformes,
y entre ellas, el silencio es un camino
con los ojos cerrados, la línea imaginaria
que trazan a veces los puntos suspensivos.

Dentro del agua el silencio se hace marítimo,
verdades calladas.

Así puede verlos y oírlos sin reparar apenas
en las piedras artificiales, en un barco duro
que yace en el fondo del agua como un zapato.

Después, cuando ya se han ido y la casa
es un cadáver que dormita, cuando se desperezan
los muebles y corrigen sus posturas,

queda junto al cristal moviéndose en el brillo.
Igual que el humo, quiebra curvas invisibles
que duran lo mismo que palomas blancas,
un instante de serpentina en la casa vacía.

Desde aquí tiene todo una mirada de gafas blandas,
también las plantas artificiales, inútiles adornos
que juegan caprichosamente a su modo.

El aire, con un sabor a tabaco mojado,
le duele porque no es suyo, colmado de un perfume
que reposa en el sofá, desnudo de la piel
y del vértigo del sudor en el dormitorio.

Le duelen los fantasmas que hay tras el cristal,
tras cada puerta pues las puertas solo sirven
para guardar el miedo.

Más tarde, el gabán ya plegado en un sueño
inquieto, desde el agua (como un frasco de mar
con ola dentro) los ve regresar cansados,
besándose con la sed de los náufragos,
mordiendo la soledad pegada en la luz
de las lámparas.

El tiempo, desde este lugar, es un impermeable
con arrugas. Sucede con distancia
porque busca siempre cuerpos desprevenidos,
entregados a la tarea de no ser solo recuerdos.

Pero desde el agua, desde los ojos también,
los relojes parecen recipientes vacíos
y el amanecer una postal en blanco y negro.

Los ve dormir aunque no pueden dormir,
tocándose aún con la soledad que los arrastra,
desnudos pero no del todo. Respirando
porque también algunos peces respiran.

Hay un poco de escarcha en el borde
de la pecera, pero no son lágrimas.

Orden de derribo

jueves, 29 de octubre de 2009

a la mañana siguiente aparecen los despojos
la cara demasiado pintada
el humo de los bares todavía
sonando en el pecho con un ritmo desafinado
caminas delante de mí como tantas veces
me dices un hombre que vomita es un gallo que canta

tienes la nota de un piano sobre el párpado derecho
y unos ojos que dibujó un niño
abandonado

me dices el calor en el baño de las chicas
nos acariciaba los muslos con las manos

los primeros autobuses le ponen un acento
acostumbrado al día
no sé por qué no te encontré una vez más
al caer la tarde
o tal vez mañana
cuando levanten el vuelo las palabras laborables
y los charcos se tiren de nuevo
a los pies de las autopistas como alegres suicidas
y no me haga tanto daño la luz ni la bebida
la costumbre que tengo de esconderme
como lo hacen algunas sombras
cuando barren las viejas los portales

camino como siempre detrás de ti
me rozas un poco con tu abrigo y alguien
-tal vez yo durante un instante y en otro invierno-
rompe el tacón de tus piernas
con un gesto afortunado
te lame las miradas que te quedan por encima del sueño
y se bate en retirada

me dices un hombre que no ama es una orden de derribo
y me dejas tan despacio –muñeca que se olvida
cada día solo un poco- que casi no se nota

(algunos vendedores de periódicos
sin sombrero y con un reflejo rojo

encendido en los semáforos
fechan el día

hace frío
por ahora

el olor a pan de las tiendas que abren
es mi único aliado).

Una de vaqueros

jueves, 22 de octubre de 2009

atraviesas mis prados
y te tumbas a mi sombra

y vienes a beber el agua fresca
de mis fuentes que palpitan

la hierba crece toda para ti

mi amor
o eres una vaca o te amo demasiado.

Apagón

domingo, 27 de septiembre de 2009

Cómo voy a entender
cada vez que estoy a dos velas
que tú me digas: apaga y vámonos

y te marches y me dejes solo

cómo voy a entender cuando eso ocurre
que el amor brille

aunque sea por tu ausencia.

Aviones

lunes, 21 de septiembre de 2009

tienes toda la razón y es de noche
y ladra un perro por detrás de la niebla
en estos momentos me queda la urgencia
de sentirte desnuda
a pesar del frío y las farolas
y el cansancio que llega como una bala intermitente

más tarde te diré que en mi cabeza hay disturbios
y suenan a menudo las sirenas
y tú te pondrás despacio
como siempre la ropa
para que me duela un poco irte perdiendo

haces siempre lo mismo y me gusta
porque nada se repite si no tengo miedo
y después fumamos despacio
y te cuento algún secreto que invento

mientras dibujas un avión en el vaho de los cristales
que se deshace un segundo antes
que tu pelo.

Así hasta siempre

martes, 15 de septiembre de 2009

todos los días sin falta me peino
me hago la raya en los ojales
intervengo en mis asuntos cotidianos
con la mente puesta en otra cosa

dejo las monedas para hacerte un sitio
y camino deprisa hasta tu casa

si no estás tergiverso las mareas
tumbo lo puentes boca abajo
caliento con una coz los radiadores

me salto los semáforos los doblo
los obligo a renunciar a los colores
tengo tanta urgencia de verte
que me agarro a los sonidos supersónicos

a la cola de los caballos más veloces
el tiempo entonces es de plastilina
un reguero de agendas arrancadas

una piedra cargada de protestas
me agacho me trastoco
busco en las ventanas más dispares
y de pronto te encuentro tocando una baranda
llena de tintineantes carcajadas

me conduces de una manera extraña hasta un aparte
y sin plomo me tocas una mano
y un calambre

me dices te buscaba con el cielo enrabietado
con las noches destejidas
con la boca tan fresca como un cocodrilo
y yo me siento a tu lado
y me callo porque hablar a estas alturas
es negar que hay un dios en el fondo lento de tus ojos.

El menor de los Dalton

sábado, 5 de septiembre de 2009

cada muesca que haces
pistolero

deja a las dulces muchachas nada más
que cohibidas
a todas las demás
se les rizan los senos y

debido al calor también los reproches
siento decirte que no eres tan grande
como un acordeón
ni te bañas a menudo

pero tienes en tus manos
la violencia del siglo diecinueve
y una puerta detrás
que se cierra como el humo de un disparo

una muesca más
una bala menos.

 
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